La relación entre Business Central y la CSRD: cómo preparar tu empresa para reportar bajo ESRS
La sostenibilidad ya no es una opción: es un mandato legal. La entrada en vigor de la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) y los European Sustainability Reporting Standards (ESRS) implica que muchas empresas deben informar sobre aspectos ambientales, sociales y de gobernanza con la misma rigurosidad que la información financiera.
Pero, como sabrás, la normativa se ha movido. El paquete Omnibus de febrero 2025 y la directiva “Stop-the-Clock” han introducido cambios importantes que hay que tener en cuenta. Veamos el panorama y cómo Business Central puede ser tu mejor aliado.
Panorama normativo: Ómnibus y Stop-the-Clock
En los últimos meses, la Comisión Europea ha movido ficha para ajustar el calendario y el alcance de la CSRD, consciente de la presión que suponía para miles de empresas europeas. El primer gran movimiento llegó con el Paquete Ómnibus, publicado en febrero de 2025. Su objetivo declarado es claro: reducir la carga administrativa que implica el reporting de sostenibilidad. Se estima que, gracias a estas medidas, las grandes empresas podrán reducir hasta un 25 % los costes vinculados a la elaboración de informes, mientras que en el caso de las pymes el ahorro podría alcanzar incluso el 35 %.
Pero lo más llamativo del Ómnibus no es solo la simplificación de procesos, sino el cambio en los umbrales de aplicación. A partir de ahora, únicamente quedarán obligadas a reportar bajo la CSRD aquellas compañías con más de 1.000 empleados (y ojo, que no es definitivo) y una facturación elevada. Esto supone que una parte muy importante del tejido empresarial europeo, alrededor del 80 % de las empresas que inicialmente estaban llamadas a reportar, queda fuera del alcance inmediato de la normativa. En la práctica, se trata de un giro estratégico: concentrar el esfuerzo en las grandes corporaciones y liberar a las medianas de unas obligaciones que, según la Comisión, podían resultar desproporcionadas en relación con su tamaño y capacidad de gestión.
Apenas unos meses después, en abril de 2025, llegaba otra novedad: la llamada Stop-the-Clock Directive. Este movimiento no modifica el fondo de la CSRD, pero sí su calendario de aplicación. Las empresas clasificadas en Wave 2 y Wave 3, que inicialmente debían empezar a reportar antes, ven ahora cómo se les concede una prórroga de dos años. En la práctica, esto significa que su primera obligación real de presentar informes de sostenibilidad comenzará en 2028 y 2029, respectivamente. Se trata, por tanto, de un balón de oxígeno temporal que ofrece más margen de preparación, especialmente a aquellas compañías que todavía estaban lejos de tener listos sus sistemas de recopilación y verificación de datos ESG.
Por su parte, las empresas de la Wave One —las que ya estaban en la primera línea del cumplimiento desde 2024— han recibido también un cierto respiro con el conocido como quick-fix de julio de 2025. Gracias a este ajuste, durante los ejercicios 2025 y 2026 no estarán obligadas a incluir información adicional más compleja respecto a la que ya reportaron en 2024. Es decir, se les concede flexibilidad en los dos primeros años de aplicación para que el aterrizaje de la CSRD no sea tan abrupto y puedan concentrarse en afianzar la calidad de los datos ya existentes.
Ahora bien, estos movimientos no están exentos de críticas. El Banco Central Europeo, junto con diferentes organizaciones medioambientales y sociales, ha advertido que este tipo de flexibilizaciones pueden debilitar la transparencia y la comparabilidad de los datos. También existe el temor de que, al reducir el número de empresas obligadas a reportar, se pierda una oportunidad para avanzar hacia una economía más sostenible y se envíe una señal de relajación regulatoria que reste credibilidad al proyecto europeo. La paradoja es evidente: cuanto más se intenta simplificar para facilitar el cumplimiento, más riesgo existe de que la calidad del reporting se vea comprometida.
¿Qué pinta Business Central en todo esto?
Microsoft Dynamics 365 Business Central ya gestiona los datos financieros, pero con su módulo de sostenibilidad puede centralizar también la información no financiera que pide la CSRD.

Ejemplos cortitos y al pie:
- Emisiones de GEI (Alcance 1, 2 y 3): registrar consumos de combustibles, electricidad, viajes o residuos.
- Agua y residuos: volúmenes consumidos o tratados.
- Cadena de suministro: trazabilidad y proveedores vinculados a criterios ESG.
- Datos sociales: plantilla, diversidad, condiciones laborales (integrable con módulos de RRHH).
Todo en un mismo sistema, sin dispersión de excels.
Cómo preparar tu empresa con Business Central para la CSRD
El primer paso es mapear los datos que realmente necesitas de acuerdo con los estándares ESRS/NEIS. No todas las empresas están obligadas a reportar lo mismo: dependerá de tu sector, de tu tamaño y de los impactos que generes. Por eso es fundamental hacer un inventario inicial y clasificar qué indicadores te aplican. En ese proceso conviene separar bien lo que ya tienes cubierto en Business Central —los datos financieros, como facturación, costes energéticos o inversiones— de aquellos que todavía no registras en tu ERP porque son de carácter no financiero, como consumos de agua, generación de residuos o diversidad de plantilla. Esa distinción será clave para no duplicar esfuerzos y saber dónde tienes que reforzar tus procesos de captura de información.
Una vez identificado el terreno de juego, el siguiente paso es configurar el módulo de sostenibilidad de Business Central. Aquí es donde empiezas a dar forma a tu sistema de reporting ESG dentro del ERP. Se trata de crear las categorías y subcategorías necesarias para recoger tus emisiones y consumos: desde la energía que gastas en tus instalaciones hasta los desplazamientos de empleados o los residuos que gestionas. Para que el cálculo sea fiable, es imprescindible asignar factores de emisión oficiales, como los que publican el MITECO en España, el IPCC a nivel global o fuentes como DEFRA en Reino Unido. Estos factores son la base que convierte los datos de consumo en toneladas de CO₂ equivalente u otros indicadores ambientales.
Por supuesto, no todo puede quedar dentro de Business Central si no lo alimentas con información de fuera. Por eso resulta estratégico integrar datos externos en tu sistema. Aquí entran en juego las APIs de proveedores de factores de emisión actualizados, como Climatiq, que te permiten tener siempre valores al día, sin depender de actualizaciones manuales. También es posible conectar el ERP con sistemas de RRHH para extraer información sobre la plantilla, o incluso con sensores IoT que monitoricen en tiempo real consumos energéticos en fábricas o edificios. Cada una de estas integraciones reduce el margen de error y aporta consistencia a tu reporting.
El siguiente gran bloque consiste en transformar los datos en conocimiento. Para ello, la mejor herramienta es Power BI, que se integra de forma nativa con Business Central. Aquí puedes diseñar cuadros de mando ESG que reflejen exactamente lo que pide la CSRD bajo los ESRS/NEIS: emisiones por alcance, tendencias en consumos, evolución de indicadores sociales o comparativas frente a objetivos internos. Lo que antes era una maraña de excels se convierte en gráficos dinámicos y claros, listos para presentar al consejo de administración o a un auditor externo.
Finalmente, nada de esto tiene valor si no garantizas la trazabilidad y la verificabilidad de los datos. La CSRD no quiere informes bonitos, quiere datos fiables. Cada registro debe estar respaldado por su fuente original: la factura de electricidad, el parte de consumo de gasoil, el informe del proveedor de RRHH. Esta trazabilidad asegura que, cuando llegue la hora de la verificación externa, tu información sea defendible y auditada sin sobresaltos.
En definitiva, preparar tu empresa con Business Central para la CSRD no consiste en un único proyecto tecnológico, sino en tejer un sistema coherente de recogida, integración y visualización de datos ESG que tenga la misma robustez que tu contabilidad financiera.
Conclusión
El paquete Ómnibus y el Stop-the-Clock han modificado plazos y umbrales, pero la esencia sigue intacta: la sostenibilidad exige datos sólidos, trazables y auditables.
Con Business Central, tu ERP deja de ser solo un gestor financiero y se convierte en el núcleo de la contabilidad de sostenibilidad, integrando ESG con la gestión diaria.

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